Regreso a Valencia

Return to Valencia

Un punto de inflexión hacia la luz mediterránea

El Fin de una Etapa

En 1968, la familia de Paz Arés Osset se vio obligada a regresar a España tras la pérdida de Sidi Ifni, un enclave español en la costa atlántica de Marruecos. Este retorno marcó el comienzo de una nueva etapa en la vida de Paz, una etapa que sería tanto desafiante como transformadora.

Sidi Ifni había sido una parte significativa del Protectorado español en Marruecos, pero las presiones políticas y militares llevaron a su devolución a Marruecos en 1969. Para la familia Arés, este cambio significó dejar atrás una vida construida en medio de conflictos y tensiones. La transición a Valencia fue un respiro de la incertidumbre de vivir en una zona de conflicto, pero también presentó sus propios desafíos.

Adiós a Sidi Ifni

Llegada a la Ciudad

Un año antes del regreso oficial de la familia, Paz fue enviada a Valencia por sus padres, quienes sabían de antemano que Sidi Ifni se entregaría a Marruecos, pero no querían preocuparla. Así, Paz se mudó con calma, sin conocer la verdadera razón detrás de su traslado.

Durante las Navidades del 68, Paz regresó a Sidi Ifni y pudo apreciar más el lugar y sus amigos. Las fiestas colectivas y la unión entre todos los españoles que allí residían eran palpables. Incluso un grupo musical amenizó uno de los eventos, y uno de sus miembros visitó a Paz en Valencia, mostrándole una ciudad aún nueva para ella.

Valencia 1968

El Refugio de la Abuela

En Valencia, Paz vivió sola con su abuela materna, Amelia, quien se trasladó a la casa familiar para que ella no estuviera sola. Aunque Paz dedicaba mucho tiempo al estudio, asistía a una iglesia donde se organizaban bailes, introducida por su amiga Marina. A veces, una vez a la semana, Paz se permitía un respiro y se unía al grupo para bailar.

Con su abuela Amelia, Paz mantenía algunas conversaciones, aunque pocas, debido a su intensa dedicación al estudio. Durante la cena, a veces intercambiaban palabras. La abuela era una mujer admirable que caminaba una hora cada día hasta la catedral de Valencia, argumentando que era bueno para la salud. Inspirada por su abuela, Paz comenzó a caminar hasta el colegio de las Escolapias, un trayecto de 30 minutos al día, algo que le parecía mucho comparado con Sidi Ifni, donde todo estaba a 10 minutos.

Paz y Abuela Amelia

Desafío y Perfeccionismo

La adaptación a Valencia no fue sencilla. Paz tuvo que integrarse en un nuevo entorno escolar, el Colegio de las Escolapias, donde se enfrentó a un nivel educativo muy superior al que había recibido en Sidi Ifni. Esta disparidad académica fue un golpe duro para ella, acostumbrada a un sistema educativo menos exigente y con menos recursos. La diferencia en el nivel de instrucción la llevó a sentirse fuera de lugar y a experimentar una gran presión para ponerse al día.

El perfeccionismo de Paz, una característica que la acompañaría toda su vida, probablemente como efecto derivado de complicaciones en el parto que hizo que en el cerebro de Paz se grabase ese miedo a la muerte inminente que ha de estar continuamente analizando cualquier detalle que pueda ir mal, se manifestó de manera intensa durante este periodo. Determinada a superar sus limitaciones y alcanzar el nivel de sus compañeras, Paz dedicó largas horas al estudio. Este esfuerzo incesante, aunque agotador, fue también un testimonio de su determinación y su espíritu incansable.

Escolapias Valencia

Hacia el Futuro

En 1969, Paz comenzó a pintar al óleo. Además, se quedaba a comer en el Colegio de las Escolapias, donde no era interna pero sí almorzaba. Paz a menudo comía lo que las otras chicas dejaban en sus platos.

A pesar de los desafíos, el regreso a Valencia también ofreció oportunidades únicas para el crecimiento personal y profesional de Paz. La ciudad, conocida por su rica herencia cultural y su ambiente dinámico, proporcionó un entorno estimulante para una joven curiosa y creativa como ella. Valencia, con sus festividades, monumentos históricos y vida social activa, se convirtió en una fuente constante de inspiración.

El tiempo que pasó en Valencia fue fundamental para preparar a Paz para su futura carrera como docente. La educación recibida en el Colegio de las Escolapias, aunque desafiante, la equipó con una base sólida de conocimientos y habilidades. Este periodo de intenso estudio y adaptación también fortaleció su carácter, enseñándole lecciones de perseverancia, resiliencia y auto-motivación.

Vocación de Paz

Conclusión

Valencia, con su vibrante vida urbana y su rica cultura mediterránea, era un mundo completamente diferente al que Paz había conocido en Sidi Ifni. La ciudad ofrecía nuevas oportunidades, pero también requería una adaptación significativa por parte de la familia. Para Paz, entonces una adolescente, este cambio fue especialmente impactante. Se encontraba en una etapa crucial de su desarrollo personal y académico, y la mudanza representaba una ruptura y un nuevo comienzo.

Además, la vida en Valencia permitió a Paz entrar en contacto con nuevas amistades y comunidades. Estas relaciones no solo le proporcionaron apoyo emocional durante los tiempos difíciles, sino que también ampliaron su visión del mundo y sus horizontes culturales. La conexión con la comunidad local y la participación en eventos sociales y culturales enriquecieron su experiencia y contribuyeron a su desarrollo integral.

Por tanto, el regreso a Valencia en 1968 fue un punto de inflexión en la vida de Paz Arés Osset. A través de los desafíos de adaptación y las oportunidades de crecimiento, Valencia se convirtió en el escenario de su adolescencia y los inicios de su carrera de magisterio. La ciudad, con su rica cultura y vibrante vida social, dejó una huella indeleble en su corazón, marcando el comienzo de un viaje que definiría su vida y su obra.